Saturday, January 26, 2008

Bueno, si señora!



Jajaja.
Vídeo de Almacenes Exito.

Saturday, January 12, 2008

Deseo reprimido

Me sentaría horas y horas a charlar con Clara Rojas sobre su historia con el papá de su hijo mientras estuvo en cautiverio. Quisiera detalles de todo: con pelos y señales.
Encuentro de mamás


Clara Rojas después de su liberación y su mamá. La espera sigue por el hijo de la ex secuestrada.

Friday, January 04, 2008

Siempre es mejor prevenir.


Los exámenes para detectar el cáncer de seno son tan importantes como el resto de las actividades de las mamás.

Thursday, January 03, 2008

El conflicto colombiano ha provocado muchas rupturas, episodios con finales tristes e historias de vida inconclusas. En medio de todo este despelote, de tantas vidas olvidadas y otras ignoradas, sobresalen algunas historias, quizá más populares por la naturaleza de sus personajes, pero no por eso menos duras, en las que sobre todo pesa el papel de ser mamá.

El caso más sonado en Colombia y en el mundo, es el de Ingrid Betancourt. Secuestrada hace 6 años, esta mujer perdió su conexión con el mundo y su familia. En la carta que hace poco envió como prueba de supervivencia se destaca sobre todo el dolor al estar privada de ser hija y de poder cumplir con su papel de madre.

"Todos los días me levanto dándole gracias a Dios por tenerte.
Todos los días abro los ojos a las 4:00 a. m. y me preparo para estar bien despierta para oír tu mensaje en la cantera de las 5. Esa es mi ilusión diaria, oír tu voz, sentir tu amor, tu ternura, tu constancia, y entrega en el compromiso de no dejarme sola, todos los días le pido a Dios que te bendiga, que te cuide, te proteja, que me permita algún día tener la oportunidad de consentirte en todo, darte gusto en todo, tenerte como una reina, al lado mío, porque no soporto la idea de volverme a separar de ti. (...)

Pienso en mis niños, en mis tres niños, en Sebastián, en Mela, y en Loli. Tanta vida ha pasado entre nosotros, como si la tierra firme fuera desapareciendo en la distancia. Son los mismos y ya son otros, y cada segundo de mi ausencia, de no poder estar ahí para ellos, de consentirles las heridas, de no poder aconsejarlos, o darles fuerzas, paciencia y humildad golpes de la vida, todas las oportunidades perdidas de ser su mamá, me envenenan los momentos de infinita soledad como si me pusiera con suero de cianuro, gota a gota, por entre las venas".

El segundo, es la mujer con quien Ingrid fue secuestrada, Clara Rojas, quien tuvo su hijo en cautiverio. Independiente de la procedencia de su embarazo, la cual todavía no es muy clara, se trata de una mujer de la que no sabemos si tuvo que criar su hijo en cautiverio o quizá, por políticas ajenas a su deber de mamá, le fue raptado para que creciera en otro ambiente.... Eso todavía está por verse justo en estos momentos, en que le practican pruebas de ADN a un niño que "parece" ser su hijo y que se encontraba en un hogar del Bienestar Familiar, según las versiones del gobierno que contradicen las que creíamos certeras.

Mientras el despelote se aclara, la liberación de ella y de otros personajes sigue en la dura espera. Al otro lado, el país y su familia sólo puede seguir siendo televidentes sinfín de los engaños y las promesas, de los protagonistas de esta historia.

Detrás de ellas, Ingid y Clara Rojas, están sus respectivas mamás. Las dos con esperanzas inacabables, pero cada vez más agotadas físicamente y de corazón. Cada día sólo nos preguntamos si su vida será tan duradera para poder reencontrarse con su hijas o al menos, conocer un final de toda esta novela, que por ahora sólo es una tragedia.

Thursday, September 07, 2006

SALA DE ESPERA

ESCENA I

Una joven mamá de no más de 40 años llegó a la clínica donde yo esperaba. Lloraba y mostraba impaciencia por la situación que vivía. En la recepción explicó que su hija de 13 años se había desmayado en el colegio y que no había comida que parara en su estómago. A mi - en situación de hija todavía - me costó trabajo entender como alguien podía estar tan desesperado por una situación de este tipo, que yo le atribuía sin mayor esfuerzo un desnivel en el azúcar o quizá un virus.

No pasaron más de 15 minutos cuando me sacudió la escena y descubrí que de ser yo quien estuviera en el papel de mamá podrìa estar peor. Su hija adolecsnete llegó pálida y débil a esperar ser atendida. Su mamá, sentada al lado, la abrazaba y llenaba de besos al tiempo que buscaba excusas para hacerla sonreir.

No pude más que resignarme a sentir el escalofrío que dejaba la situación y tragarme un par de lágrimas que se atrevían a salir. ¿Sensiblería? No sé, sólo fue imaginar a mi mamá en el lugar de esta señora. Cualquier mamá quizá andaría igual ante esa una cosa, quizá pasajera, como ésta.


ESCENA II

Una mujer joven con la mitad de un embarazo encima sale de la sala de ecografías y espera ansiosa los resultados. Minutos después llega el sobre a sus manos y no espera un segundo para abrirlo y decsubrir algunas de las primeras fotos de su hijo. Espera semanas ahora, tendrá años de experiencia de mamá después.

ESCENA III

Una mujer anciana espera algo, un examen, una cita, el asunto no importa. A su lado está su hija, que ronda los 40 o casi 50 años. Se nota su parentesco de lejos, aunque ya en su edad no sean habituales los besos y abrazos. Ellas juntas ahora esperan otra clase de sorpresas de la vida.

Monday, September 04, 2006


Este blog nace como un homenaje a mi mamá, por ser mi representación inmediata de lo que significa ser madre hoy en día. Y va a ella, como a todas las mujeres que son mamás, por ser los motores de tantas y tan variadas vidas, por ser calor y frío, por ser gestoras de ataques de risas, de lágrimas y de rabietas continuas.

Quizá este pueda convertirse en un punto de encuentro de las diferencias y las similitudes en las relaciones entre madres e hijos, un espacio para ventilar lo que a veces queremos decir y no lo hacemos por temor a las lágrimas, a los gritos y negaciones que puedan surgir o simplemente porque se nos pasa y entonces esperamos a que pase lo inevitable para por fin, entre lágrimas y recuerdos, atrevernos a hablar.

Queda pues este intento por entender, suavizar y conocer las complejas situaciones entre madres e hijos.